En esta sociedad occidental del siglo XXI, en la que existen muchos signos positivos y de vida, pero que a veces aparece con mucha fuerza valores que destruyen a la persona: individualismo, hedonismo, egoísmo, etc., y en donde se favorece la mentalidad de no preocuparnos por los demás, ni por los más desfavorecidos, se aprecia en el ser humano una sed intensa de acercarse al Ser Supremo, a Dios.
Este acercamiento a lo trascendente, a veces, se hace a través de espejismos (moda, consumismo, imagen, etc.), que se nos vende desde la sociedad neocapitalista en la que estamos insertados, y que intenta cubrir nuestras necesidades más profundas, pero que tan sólo quedan en la superficie, haciendo del ser humano una persona vacía, y en donde en estas ocasiones la vida no tiene sentido. Otras veces, y aprovechando corrientes de pensamiento espiritualistas muy abiertas, el acercamiento hacia lo trascendente se realiza a través de grupos que favorecen el encuentro de la persona con “este ser supremo”. Este grupo está compuesto por: diferentes grupos humanistas; grupos pertenecientes a la nueva era; de origen oriental; etc. Si bien, la gran mayoría favorecen una relación sana de la persona con “lo trascendente”, desde una perspectiva muy concreta, en otras ocasiones derivan hacia grupos sectarios, que degradan a la persona, coartando su libertad.
Así mismo, muchos sectores de la población vive y actúa como autómatas o como un “rebaño de ovejas” en donde no se cuestiona ni se valora nada. Por otra parte, podemos ver cómo todo lo religioso parece formar parte de otra época (la religión no está de moda), incluso en ocasiones se desacredita.
Es por ello, que desde la Parroquia de San Juan Bautista de Arucas hemos visto la necesidad de formar un grupo de fe y vida de adultos, en donde poder nutrirnos del Espíritu de Dios y en donde poder compartir la vida, para luego llevar esto a la propia vida, y a la sociedad que hemos descrito anteriormente, siendo testigos de la actualidad del mensaje de Jesús de Nazaret, formando una pequeña comunidad de creyentes, para, de esta forma, vivir la fe con más intensidad y llevarla a los diferentes ambientes en donde vivimos: familia, trabajo, amistades, etc. Este grupo de adultos está formado por personas pertenecientes a la Comunidad Parroquial que ya han tenido un encuentro inicial con Jesús de Nazaret.
Fernando Javier Afonso Alonso, animador del grupo.
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